sábado, 7 de julio de 2012
UNA MEZCLA DE FLAQUEZAS (ROBERTSON DAVIES)
martes, 3 de julio de 2012
INTERREGNO (XV)
“Todas las cosas en la tierra se dirigen a casa en octubre: los marineros al mar, los viajeros a sus trenes, los cazadores al campo y la hondonada, el amante al amor abandonado: todas las cosas vivientes sobre la faz de la tierra regresan, regresan.”
lunes, 21 de mayo de 2012
FIRST AND LAST (MICHAEL FRAYN)
sábado, 5 de mayo de 2012
ALGÚN DÍA ESTE DOLOR TE SERÁ ÚTIL (PETER CAMERON)
“Las pequeñas cosas, como usar correctamente el lenguaje, son lo que hace funcionar al mundo. Funcionar correctamente, quiero decir. Si no hacemos caso de esas pequeñas cosas, el caos se impondrá. Esa clase de errores son pequeñas grietas en la presa y usted cree que no importan, pero se acumulan, sus errores y los de todos los demás, y entonces sí que importan.”Algún día este dolor te será útilPeter Cameron
jueves, 12 de abril de 2012
BOMBÁSTICA NATVRALIS (IBAN BARRENETXEA)
En esta ocasión me ha descubierto a un maravilloso dibujante y escritor vasco, de nombre Iban Barrenetxea, autor, entre otros álbumes, de una maravilla llamada Bombástica Naturalis, que nadie con un mínimo de gusto debería perderse. Se trata de un delicado y divertidísimo álbum que recopila una pléyade de imposibles e increíbles especies vegetales, todas ellas convenientemente bautizadas con su nombre latino perfectamente declinado y magistralmente ilustradas y glosadas con una prosa brillante.
Así que háganme caso y miren, miren y lean, lean.
miércoles, 11 de abril de 2012
QUE EL VASTO MUNDO SIGA GIRANDO (COLUM MCCANN)
Es ésta, ciertamente, una novela total, otra más de esas grandes novelas americanas, que reúne bajo sus tapas a un puñado de personajes de diversa condición, vinculados entre sí por haber sido testigos de una hazaña excepcional: cómo Philippe Petit caminó sobre un cable tendido entre las ya extintas torres del World Trade Center el 7 de agosto de 1974. Desconfío por sistema de las novelas corales. Con frecuencia me da la impresión de que los vínculos son forzados y de que más le habría valido a su autor mostrarse más drástico en la toma de decisiones. Ésta, sin embargo, funciona como un reloj suizo. Todas y cada una de las partes están perfectamente engranadas y las pistolas y teléfonos que por aquí y por allá se asoman sutilmente, terminan por dispararse y sonar sin anunciarse apenas. Con elegancia y discreción, vaya. Como debe ser. Y además, emociona. Así que háganme caso y lean, lean.
Cuando lo hagan, eso sí, tengan a mano un lápiz para restituir todas las tildes que sobre los adverbios interrogativos ha omitido en construcción indirecta Jordi Fibla en su por otra parte impecable traducción. ¡Ay!
sábado, 7 de abril de 2012
LA MÁSCARA DEL MONO (DOROTHY PORTER)
Pocos géneros hay tan firmemente prefijados como la novela negra, donde una espera encontrar siempre su detective de hábitos poco saludables y prácticas autodestructivas, de vuelta de todo, su femme fatale y un caso en apariencia intranscendente cuyas implicaciones no acertó a calcular en un primer momento el un tanto cínico protagonista. La máscara del mono de Dorothy Porter no es una excepción, por más que su protagonista no sea un avejentado expolicía fondón dado al bourbon, sino Jill, una treintañera lesbiana que investiga eventuales fraudes para una compañía de seguros y complementa sus ingresos como detective freelance.
Y, sin embargo, la obra de Porter sorprende por su originalidad. Para empezar, por la intensidad del elemento erótico, que prácticamente relega la previsible trama detectivesca a mero macguffin. Para seguir, porque, pese a su innegable carácter narrativo, ¡está escrita en verso! Sus capítulos son breves y potentes poemas con entidad propia pero se leen como la más absorbente de las prosas. De hecho, como advierte uno de los paratextos de la edición de La otra orilla y el propio traductor, Enrique de Hériz, en su inteligente y generoso prólogo, cuesta no leerla de un tirón.
Así que háganme caso, no se dejen amilanar por el formato y lean. Lean la magnífica La máscara del mono de Dorothy Porter.






