domingo, 25 de marzo de 2012

HISTORIA DE UNA GÁRGOLA (MILO J. KRMPOTIĆ)

Voy a dejarme en esta ocasión de captationes benevolentiae varias, que, a fuer de repetidas, perderían, creo, su función y no servirían más que para levantar sospechas por aquello del célebre adagio latino de excusatio non petita... El caso es que mi buen amigo Milo, Milo Krmpotić, para más señas, tiene nueva novela en las librerías, aunque en la metrópoli más cercana a mi hogar la hayan ignorado -hasta la semana pasada, al menos- o camuflado en la sección de Narrativa Extranjera. Inconvenientes de un apellido exótico, imagino.

Se trata de Historia de una Gárgola y, como el propio Milo sugiere en cierto modo en el epílogo, se trata de su novela más convencional y quizá, añado yo, menos exigente. El autor abandona los complejos juegos metatextuales a los que se daba en Sorbed mi sexo y su narrador, aunque es, sin duda, singular, es más accesible y humano, por paradójico que esto pueda parecer, que el expeditivo policía de la estupenda Las tres balas de Boris Bardin. Y resulta paradójico, digo, porque el narrador, de nombre Balial, es una gárgola dispéptica, maloliente y gárrula; una que muchos de Vds. conocerán, además, pues preside la célebre catedral de la ciudad del amor.

Vuelto a la vida por obra y gracia de una tormenta en el tumultuoso París de la Revolución, Balial nos regala su historia, que se remonta, al menos por las noticias que se nos dan, a la Cuarta Cruzada y a los Santos Lugares, aunque más pronto que tarde la encontramos ligada a los destinos de la Galia y la más universal de sus ciudades y también, y hasta aquí puedo leer, a los de toda la Humanidad.

Nunca llega la cosa, sin embargo, a ponerse demasiado siniestra, pues, pese a lo gótico de su inspiración, no sé si de su aspiración, el horror que pudieran infundir las siempre alertas fuerzas del Mal, se diluye por obra y gracia del humor, socarrón unas veces, torpón en otras, del siempre entrañable Balial, que, pese a su razón de ser, no deja de divertir al lector. Sí, es ésta una novela divertida; por la peripecia en sí, es cierto, pero, sobre todo, por su héroe absoluto y narrador, al que esta lectora no tiene nada que reprocharle, salvo, quizá, cierto “embarullamiento” temporal. Pero Balial, claro, es un demonio y su tiempo, como él mismo reconoce al principio del asunto, “son muchos y uno solo”, y, antes que demonio, es un charlatán, así que, si en su afán de comunicar confunde un tanto a sus lectores, no deberíamos tenérselo demasiado en cuenta. Termino ya no sin antes felicitar al bueno de Milo por haber dado forma literaria al tan repetido mantra turístico de “lo que habrán visto y oído esos muros” -o gárgolas, para lo que hace al caso- y recomendarles a Vds., faltaría más, que lean, lean.

lunes, 19 de marzo de 2012

THE SECRET GARDEN (FRANCES HODGSON BURNETT)

Cada vez son más los compromisos adquiridos y menos los libros leídos sponte mea, por más que, por suerte, las más de las veces los libros enviados por unos y por otros encajan mejor que bien con mi perfil. Agradezco, por ello, poder dedicarle tiempo a mi reserva particular de pendientes, esa cuyos títulos no incluyen plazo de entrega ni tácitas obligaciones. Pues bien, he dedicado lo que llevamos de mes a la lectura de la sincera y más que cuidada Febrero de Lisa Moore, sobre la que podrán leer en el Qué Leer del próximo abril y también, como ya les avancé tiempo atrás, a releer las victorianas andanzas de Mary Lennox, Dickon y Colin en su secreto jardín; a releer, vaya, The secret garden de Frances Hodgson Burnett.

Llegué a El jardín secreto de adolescente, como debe ser, y a través de la cuidada y elegante adaptación al cine de Agnieszka Holland, que en casa vimos encantados una mágica noche de reyes. Llegó después la novela y ahora, unos cuantos años después, le ha tocado el turno al original inglés en la maravillosa edición especial de Penguin, delicadamente bordada en su portada.

El caso es que, si bien las idas y venidas de la huérfana Mary en el frío y solitario caserón de su tío y en el redivivo jardín cerrado a cal y a canto diez años ha funcionan mejor cuando se leen de cría, y que, si bien la segunda mitad de la novela puede resultar un tanto cargante centrada como está en un Colin que pasa de más que mimado a repelente panteísta, lo cierto es que esta novela de Hodgson Burnett es un excelente ejemplo del poder de la fantasía o -¡de acuerdo Colin!- la Magia, frente al gris victoriano. Así que lean, lean.

lunes, 5 de marzo de 2012

RESCATE (DAVID MALOUF)


Lo dije hace un par de semanas en esa otra esquina mía cobijada a la sombra del Diente del Ahorcado pero, como cada vez son más las telarañas y el polvo que se acumula por allí y menos los voluntarios dispuestos no ya a limpiar, sino a echar un vistazo de vez en cuando, aprovecho la llegada a los kioskos del último número de Qué Leer para traerles por aquí la ferviente recomendación de que, por favor, lean Rescate de David Malouf.

Aquí les dejo la pertinente reseña. Yo, entre tanto, me voy a predicar; entre propios y extraños; en el desierto, muy seguramente; a predicar, en cualquier caso...

domingo, 26 de febrero de 2012

TODO (KEVIN CANTY)

Pese al evidente abandono en que se halla esta esquina, sigo viva y leyendo. Entre latines y griegos, fugaces escapadas a mi hogar gijonés y competitivas excursiones a Valladolid en compañía de una promesa del Latín, he sacado tiempo para la brillantísima recreación que David Malouf ha hecho en Rescate de uno de los más célebres episodios homéricos. Podrán leer sobre ella en el ya inminente número de Qué Leer. He releído y disfrutado como la primera vez, o casi, The Witches de Roald Dahl, con sus brujas de calvas irritadas, pies cuadrados y garras en lugar de uñas. Y me entretengo ahora con los padecimientos de la irritante huérfana Mary Lennox, pronta a encontrar su jardín secreto en la novela homónima de Frances Hodgson Burnett. Entre estas dos últimas he intercalado, por último, Todo, de Kevin Canty, enviada sponte sua por los amigos de Libros del Asteroide, a los que, por supuesto y como siempre, les doy las gracias por su amabilidad.

Ambientada en la localidad de Missoula (Montana) en unos días que sólo se revelan como los nuestros por alguna que otra mención casual al Facebook, Todo es una novela de personajes que parecen salidos de una canción country. RL, propietario de una tienda de aparejos de pesca, alivia su soledad convirtiéndose en el improvisado enfermero de una ex-novia de juventud, llegada a Missoula para recibir un agresivo tratamiento de quimioterapia. Su hija Layla, de vuelta tras un primer año en la Universidad de Seattle, sobrelleva como puede las seguras infidelidades de su novio, ido a Rusia en busca de epifanías sociopolíticas. Y June, viuda del que otrora fuera el mejor amigo de RL, ha decidido, por fin, dar por cierta la muerte de Taylor, poner en venta la casa que ambos construyeron e iniciar una nueva vida. Los tres componen un singular triángulo de inercia, depresión y alcohol y el tono de dos buenos tercios de la novela es ciertamente desesperanzador. Algo ocurre, sin embargo, cerca del final. Cada uno de los vértices del triángulo halla su particular redención y, cuando una cierra las tapas de esta hermosa novela, lo hace mirando confiada al horizonte reforzada en su creencia de que, aunque vivir es casi siempre perder, la vida es un viaje que bien vale la pena. Como en las mejores canciones country, vaya.

Así que ya saben, lean, lean.

domingo, 29 de enero de 2012

NETHERLAND: EL CLUB DE CRÍQUET DE NUEVA YORK (JOSEPH O’NEILL)

“Estoy demasiado cansado para explicarle que no estoy de acuerdo, para decirle que, por mucho que Chuck me haya decepcionado al final, hubo numerosos momentos antes en que no fue así, y que no veo ningún motivo por el que no podamos basar nuestro juicio definitivo en su conducta anterior, la mejor. Todos acabamos decepcionando a los demás”.
Netherland,
Joseph O’Neill
En un momento dado de esta soberbia novela, dice su protagonista y narrador, Hans van den Broek, que el trabajo contribuye a delimitar el vasto y caótico mundo. El deporte, cualquiera que sea, cumple también esta función. Con su bien delimitado compendio de reglas, técnicas, equipamiento y accesorios al uso, con su nómina de campeones y aspirantes a la gloria, sirve para aliviar la entropía y nos ofrece una parcela en que las cosas son, o solían ser, por lo general, más sencillas. Así lo veía, por ejemplo, el Frank Bascombe de la trilogía de Richard Ford y así parece entenderlo el mencionado Hans de Netherland.

Holandés emigrado a Londres y de Londres a la Gran Manzana, donde es abandonado por su mujer y su hijo poco después de los atentados contra el World Trade Center, Hans combate la soledad y, sobre todo, el desarraigo, aferrándose a una antigua afición de juventud, el muy europeo críquet, y al megalómano proyecto del carismático, expansivo y peligroso Chuck Ramkissoon.

No es ésta, sin embargo, una novela de deporte, sino que el críquet le sirve a O’Neill de correa de transmisión para componer una honda y compleja novela, muy rica en matices y colores, sobre la inmigración, la identidad y el desarraigo desde una perspectiva más que original; no la del pobre desesperado, sino la del aparente triunfador. Que todo ello vaya empaquetado, además, en una prosa modélica y brillante por su manejo de tropos varios en general y símiles en particular, me invita a cerrar esta entrada entonando uno de los mantras más repetidos en esta esquina: lean, lean.



miércoles, 11 de enero de 2012

RITUAL EN LA OSCURIDAD (COLIN WILSON)

Mientras encuentro tiempo, o no, para contarles algo sobre la divertida y, cómo no, estupenda Levadura de malicia de Robertson Davies, les dejo por aquí la crítica de la sorprendente, oscura y sobresaliente Ritual en la oscuridad de Colin Wilson, que una servidora leyó el pasado mes de noviembre. Esta crítica ha visto, por fin, la luz en el número del corriente mes de la tristemente amenazada -concurso de acreedores mediante- Qué Leer.

Aprovechemos, pues, la ocasión, para lamentar el triste y desolador signo de los tiempos y para mandar todos los ánimos del mundo y un fortísimo abrazo a su más que talentoso, entusiasta y competente redactor jefe.

Esta va por Vd., Milord.

martes, 3 de enero de 2012

EL ASESINO HIPOCONDRÍACO (JUAN JACINTO MUÑOZ RENGEL)

Inauguremos, pues, el año y hagámoslo con buenas lecturas. De manera un tanto casual ha venido a mis manos esta novela de Juan Jacinto Muñoz Rengel, una comedia negra más que divertida protagonizada por el genial Señor Y., un asesino a sueldo “de moral kantiana” que amanece cada día in articulo mortis, aquejado como está de una nómina interminable de improbables enfermedades. El deber es, sin embargo, el deber, un imperativo categórico que lo lleva a arrastrarse por todo Madrid -y la Sierra- detrás de Eduardo Blastein, una víctima imposible que, cual nuevo Correcaminos, llevará a nuestro hipocondríaco antihéroe a forzar su cuerpo y su inventiva, por no hablar de la jurisprudencia, a límites inimaginables que dejarían en ridículo a la mismísima ACME del Coyote.

Sí, es ésta una novela ciertamente divertida, capaz además de convertir en virtud el que en otras circunstancias podría considerarse un defecto. Las repeticiones del esquema básico de la trama no cansan al lector, sino que devienen en un elemento cómico más, hasta el punto de que, aún no ha fracasado, y una ya espera impaciente el próximo capítulo para averiguar qué nueva estratagema imposible ha ideado el Señor Y. para acabar de una vez con Blastein.

Así que háganme caso y, cuando quieran reírse con ganas, lean, lean.